LA REGULAMENTACIÓN DE LOS PRODUCTOS DEL TABACO

 

Centenares de millares de agricultores cultivan tabaco, la industria del tabaco da millones de empleos, los productos del tabaco son bienes de consumo sujetos a una de las más altas imposiciones y constituyen una importante fuente de entradas para todos los Estados, a pesar de la difundida toma de consciencia de los riesgos para la salud. En el mundo actualmente fuman alrededor de 1 billón de personas.

 

Partiendo de estas consideraciones, aunque la producción y la venta de los productos del tabaco suscitan serias preocupaciones en una gran parte de la opinión pública, aparece irreal la hipótesis de que pudiera prohibirse.

Hay que enfrentar la cuestión de manera objetiva. Nuestra opinión es que las empresas productoras deberían conducir su negocio de manera responsable mientras que los Gobiernos deberían trabajar para obtener la adopción de una reglamentación equilibrada que tenga en cuenta las exigencias de todos los Stakeholders: autoridades sanitarias, ministerios económicos, cultivadores, productores de tabaco, consumadores, no fumadores. Es necesaria una política de prevención y disuasión (campañas miradas desde los primeros años del periodo escolar, terapias de apoyo para quien quiere dejar de fumar, informaciones más detalladas y transparentes sobre los productos en comercio) pero es igualmente fundamental tener bien en vista el hecho de que una reglamentación demasiado restrictiva podría determinar un incremento del mercado ilícito (falsificación, contrabando) de los productos a base de tabaco. Los riesgos asociados al incremento del mercado ilegal serían relevantes no sólo por la pérdida de ingresos fiscales, sino que sobre todo por los riesgos para la seguridad de los consumadores que derivan de la eliminación de los férreos controles efectuados sobre el producto por las industrias operantes en el mercado legal.   

International Tobacco PLC - London